El azúcar de mesa es fácil de identificar. El problema real está en los 56 nombres distintos con los que aparece en etiquetas: jarabe de maíz de alta fructosa, dextrosa, maltodextrina, jugo de caña evaporado. Muchos productos "saludables" de supermercado los contienen todos.
Cómo actúa la fructosa en el hígado
A diferencia de la glucosa, la fructosa se metaboliza casi exclusivamente en el hígado. En exceso, estimula la lipogénesis de novo, es decir, producción de grasa hepática. Eso desencadena una cascada de citocinas proinflamatorias como IL-6 y TNF-alfa, asociadas con hígado graso no alcohólico y resistencia a la insulina.
Lo que sí mueve la aguja
Reducir el consumo de fructosa libre procesada, no la de fruta entera, mostró mejoras en marcadores inflamatorios en tan solo 9 días según un estudio publicado en Obesity en 2015.
La fruta no es el problema porque viene empaquetada con fibra, agua y polifenoles que modulan su absorción. El jugo de fruta sin fibra, en cambio, es básicamente fructosa con vitaminas de marketing.
Leer etiquetas no es paranoia, es literalmente leer lo que estás comiendo.